El SAT…¿amigo o enemigo?

Por: Luis Rodríguez

Te puedo asegurar que a todas las personas (sí, a TODAS) nos pasó por al menos una vez en la vida escuchar esas tres letras y no saber de qué están hablando. SAT. Sí, bueno ¿Son las personas que te quitan dinero de tu salario? Básicamente sí, es el lugar donde se pagan los impuestos. 

Ok, entonces… ¿Por qué siempre hay tanto escándalo? ¿El SAT es tan complicado de entender? ¿Qué puedo hacer yo para vivir en paz con él? ¿Las saladitas son horneadas?

Para responder esto, primero lo primero: el Sistema de Administración Tributaria, o SAT para los cuates y no tan cuates, es un órgano desconcentrado de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, que tiene la responsabilidad de aplicar la legislación fiscal y aduanera, con el fin de que las personas físicas y morales contribuyan proporcional y equitativamente al gasto público. 

En palabras menos rimbombantes, el SAT se encarga de recaudar y administrar los impuestos para financiar obras públicas como el parque que está a la vuelta de tu casa o el nuevo puente que está en construcción.

La realidad es que darse de alta en el SAT no es tan complicado como se pinta. Para ello, solo necesitas inscribirte en el RFC (sí, lo siento, más siglas), donde te darán la clave única que el gobierno mexicano utiliza para identificar a todo aquella persona que realice actividades económicas dentro del país.

Cuando te paguen (y sea legal) esto te pasará si o si…

El RFC es el Registro Federal de Contribuyentes, así que una vez que te registras, tú te haces un contribuyente. ¿Y para inscribirse que se necesita?

  • Primero lo obvio: tener un trabajo
  • Tener más de 18 años de edad
  • Contar con tu CURP
  • Y ya

Entras a la página del SAT, llenas los datos que se te indican y listo, tienes tu RFC y ahora eres un contribuyente. Y sí, gratis. Si lo quieres hacer de manera presencial es casi lo mismo, solo que tendrías que ir a alguna de las oficinas disponibles con tu CURP y una identificación oficial. 

¿Ya ves? El registro se puede hacer en cuestión de minutos. No hay nada que temer, solo hay que conocer bien al SAT y te darás cuenta de que es más sencillo de lo que parece. Investiga, infórmate y conócelo, así te darás cuenta de que sí se puede vivir en paz con el SAT.